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| El Mundo 26th of June 2006 "La ciencia ficción como instrumento crítico" Bajo e aspecto industrial se esconde una confección artesanal Carlos Jover / Asun Clar project in la caja blanca exhibition press release |
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| Aunque esta interesante exposición haya ya finalizado no nos resignamos a dejar de realizar un comentario sobre los planteamientos que se esconden tras las elaboradas y extrañas piezas de apariencia domótica e industrial que la integran. Los componentes de circuitos electrónicos y los productos de fabricación en serie están aquí reciclados y manufacturados con mimo y dedicación, utilizando un procedimiento que se aleja de la fábrica y en el que el material elegido -la resina- aúna su procedencia natural y su asociación con el artificio de los plásticos. El autor, Juul Jacobs (Nijmegen, Holanda, 1976) arremete contra las contradicciones a las que conducen algunos aspectos de las sociedades altamente industrializadas, y se arriesga a vaticinar sus consecuencias prefigurando un futuro nada prometedor. El sinsentido de la fabricación de bienes de consumo inservibles presentados bajo el espejismo más fashion ofrecido por la publicidad, y de los que finalmente nos convertimos en esclavos, (un aparatoso artilugio mecánico ideado para transportar la mascota como si de un bolso se tratara ilustra este particular) es el punto de partida desde el que el artista dibuja un horizonte en el que la uniformidad del diseño industrial choca contra el deseo de personalizar los objetos que nos ofrece. De esta forma, la propia maquinaria se adecua para crear la ilusión de poseer algo singular que nos distinga. El diagrama genealógico de una de las obras muestra el esquema por el que partiendo de una misma composición, se generan unidades de aspectos múltiples, que satisfacen la ilusión de poseer algo exclusivo. Las señales, que no son más que puro diseño y que nada indican son también el mensaje hueco de la comunicación vacía de contenido. La posesión de estas sofisticadas creaciones se convierte en signo de identidad con el que se establecen vínculos afectivos: el móvil, el i-pod, o el PDA son extensiones que configuran la propia personalidad. Hasta aquí no es más que la realidad la que se refleja en estas piezas, pero el artista hace un avance de futuro de esta <<selección a la carta>> y la traslada a la realizada con los organismos vivos: la manipulación genética, junto a la creciente asimilación entre los rasgos de identidad sexual, y la autocomplacencia, conducen en su pronóstico a la creación en laboratorio de criaturas híbridas copia fiel del progenitor. Formas en las que se funden los atributos de género son protagonistas de varias de las piezas que crean una atmósfera de desazón futurista. Como colofón, una pieza decisiva que bastaría por sí sola para justificar la exposición. Se trata de una pequeña caja negra realizada con resina pulida que permite reflejar el rostro turbio del que la contempla y que contiene un mecanismo de cuenta adelante que es en realidad una cuenta atrás: dígitos en rojo miden en décimas de minuto la existencia del que la posee. Una tremenda invitación a la conciencia del presente, y al recuerdo de la existencia de un final. |
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