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Diana Coca.
Casa - La Caja Blanca
A Diana Coca (Palma
de Mallorca, 1977) se le notan mucho el talento y una extensa
formación en bellas artes, filosofía y literatura.
Beneficiándose del programa Noves Presències del Consell
de Mallorca y la AIGAB, Eva y Amir Shakouri han presentado una
selección de su obra. Ésta es su última semana.
Coca sabe que el
espacio determina poderosamente al individuo. En esta ocasión,
la selección apunta al hogar, a cómo las paredes de la casa en
que vivimos o las sábanas de las camas que habitamos ofrecen
claves de nuestras vidas, por haber influido en ellas o por
haber sido moldeadas por su calor. Un mueble sólo adquiere
parentesco con el hombre (y, por tanto, es merecedor de
protagonizar una pieza de arte) cuando entra en contacto con él
y ambos comparten la existencia, contagiándose el uno de los
humores y estados del otro y adaptándose éste a los volúmenes y
molicies del primero. Si a través de la representación de las
formas y texturas de una sábana usada somos capaces de percibir
lo que de humano queda entre sus pliegues, he aquí el milagro
del arte: no como reflejo, sino como ingrediente, variación o
sustituto de la vida. Y los pliegues de las sábanas usadas son
una hermosa metonimia del amor. El relieve del colchón de
muelles, la huella del peso corporal, lo que aún quedade los
dobleces de la plancha: todo nos habla, si miramos con ciertos
ojos, de vida y de reflexión. Si a las imágenes de una pareja
haciendo el amor adjuntamos un par de maletas gastadas y
cuajadas de pegatinas, estamos recreando un universo vital que
conceptúa estar vivo como viaje; y sabemos que los trayectos
convergen y en algún punto se separan. Y en otro llegan a
destino.
Coca ha trabajado
duramente en la redefinición del concepto de mujer,
relativizándolo a través de una mirada novedosa e imponiendo al
observador -al hombre, si asumimos que la mirada que
secularmente se ha ejercido sobre su cuerpo es la del hombre- un
punto de vista y unos condicionantes. Así, en virtud de la
ironía femenina, la mujer objeto (sexualizada) queda convertida
en mujer sujeto (sexualizadora). No es pequeño logro.
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