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Lo apuntaba Theodor W. Adorno en Minima Moralia: "La
contradicción entre lo hecho y lo existente es el elemento vital
del arte y engloba la ley de su desarrollo, mas también es su
miseria". El arte no puede eludir su "para qué", precisamente
por su inutilidad, y cuanto más se acerca el objeto artístico a
la producción en masa, más suscita esta cuestión. "Pero las
obras de arte", dice Adorno, "tratan de silenciarla". La
belleza de las fotografías de Richard Mosse se cierran en el
núcleo de su contradición: mostrar el horror, la ruina, la
guerra. Pero lo que surge de la cámara fotográfica tras un
proceso técnico y selectivo no es lo real, sino un
producto seductor, mercantil e industrialmente perfecto que
infunde en el espectador la emoción (moralmente enmascarada) de
lo bello. Lo supo el Romanticismo y el arte actual no se
desprendió de ello; Mario Perniola lo llamó "idiocia y esplendor
del arte moderno". Sin embargo, Mosse no parece ocultarlo,
apuntando a la impotencia malograda de la representación cuando
busca la simetría con lo real, la similitud con su objeto. Al
igual que un reportero, un periodista o un miembro de alguna
ONG, intenta plasmar el sufrimiento, los conflictos bélicos,
los desastres de la injusticia, en un viaje a través de ciudades
destruidas por la guerra, en Bosnia, Ramallah, Beirut o Kosovo,
o devastadas por catástrofes, en Irán o Pakistán. El resultado
son imágenes que fascinan o asombran al espectador por su
misterio y su belleza: un producto estético.
Asimismo, Mosse presenta, en su primera exposición individual
en España, dos vídeos, Yani Intifada (2005) y Jew on a
Ball (2006), cuya estructura de entrevista televisiva,
realizada a jóvenes de Palestina e Israel, tropieza con la
imposibilidad -presente en la acción del hombre que cae
constantemente de una pelota- para el lenguaje mediático de
infundir la energía de los afectos, de la dificultad de
transmisión y comunicación en un mundo dominado por imágenes y
que, sin embargo, en lo real, discurre sujeto a las instancias
básicas del amor y la muerte. |