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En versión
original: Fotografías y vídeos recogen testimonios alternativos
al oficial
RICHARD MOSSE
ASUN CLAR / CARLOS
JOVER
PALMA.- No sólo son
las imágenes que Richard Mosse (Kilkenny, Irlanda, 1980) va
seleccionando inquisitivamente en los viajes que realiza a
enclaves especialmente seleccionados, sino también el testimonio
que él mismo recoge de los protagonistas de estos lugares, los
que componen de un mundo conjunto toda una obra con la que logra
enfocar otras visiones sobre los acontecimientos que narra. Esta
narración que está implícita en las fotografías mudas y en las
imágenes de los vídeos es como una voz en off que rasga la
pantalla en la que se está proyectando una película
excesivamente mediatizada por la prensa, a la que asistimos como
espectadores pasivos.
Son los escenarios
heridos por las guerras, por los terremotos o por los
enfrentamientos sociales y políticos, los que dejan marcado el
rostro no sólo de los protagonistas, sino también del paisaje
urbano, desmoronado tras ser sacudido por la violencia. No llega
a ser una poética de la ruina, aunque el resultado estético de
sus imágenes pueda mostrar aspectos plásticos atractivos, ya que
los acontecimientos que las han provocado remiten a tragedias ya
conocidas (aunque sea de pasada) a través de los medios de
comunicación.
El monopolio de la
información recibida, sobre todo de hechos muy distantes, impide
que se contrasten. Los afectados no tienen voz y las imágenes
son sólo parciales. El artista, al servicio sólo de sus
objetivos, actúa dando otras voces y otras miradas distintas a
las ya conocidas, tratando así de completar una realidad que es
siempre múltiple.
El arte como denuncia
frente a la manipulación de los medios al servicio del poder es
uno de los temas recurrentes en el arte contemporáneo; no sólo
se utilizan reveladoras imágenes manipuladas, sino que también
se actúa como cronista. El fotoperiodismo elevó este registro a
categoría artística, y es esta actitud la que ahora retoma,
consciente desde el principio, Richard Mosse.
Este tipo de
propuestas actualizan la labor del artista como testigo incómodo
de la realidad. Los instrumentos han cambiado y ya no son los
pinceles los que proponen retratos sarcásticos de la realeza o
de las costumbres de sus convecinos, sino la fotografía y el
vídeo los que dirigen la mirada crítica al entorno. Si antes se
ironizaba sobre la sociedad a la que pertenecía el artista, en
la que él mismo estaba inmerso, la reducción del mundo a aldea
global permite ahora que dirija su mirada hacia ámbitos que
aunque le quedan muy lejos, no le son en absoluto ajenos. Son
las mismas localizaciones que merecen atención en las noticias,
pero las versiones no son las mismas.
De este modo se
convierte en reportero y acude él mismo a lugares en conflicto.
Este activismo cercano al periodista gráfico le valió
inicialmente la reprobación de los profesores de la prestigiosa
Goldsmiths University, (en la que también se formó el
controvertido colectivo de los Young British Artists), pero la
selección en 2005 por Bloomberg New Contemporaries como uno de
los mejores artistas emergentes, ha reconsiderado y respaldado
esta mirada crítica y plural. |