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El Mundo

06 noviembre 2006

Artículo: "En versión original: Fotografías y vídeos recogen testimonios alternativos al oficial"

Por: ASUN CLAR / CARLOS JOVER

 

 

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En versión original: Fotografías y vídeos recogen testimonios alternativos al oficial

RICHARD MOSSE

 

ASUN CLAR / CARLOS JOVER

PALMA.- No sólo son las imágenes que Richard Mosse (Kilkenny, Irlanda, 1980) va seleccionando inquisitivamente en los viajes que realiza a enclaves especialmente seleccionados, sino también el testimonio que él mismo recoge de los protagonistas de estos lugares, los que componen de un mundo conjunto toda una obra con la que logra enfocar otras visiones sobre los acontecimientos que narra. Esta narración que está implícita en las fotografías mudas y en las imágenes de los vídeos es como una voz en off que rasga la pantalla en la que se está proyectando una película excesivamente mediatizada por la prensa, a la que asistimos como espectadores pasivos.

 

Son los escenarios heridos por las guerras, por los terremotos o por los enfrentamientos sociales y políticos, los que dejan marcado el rostro no sólo de los protagonistas, sino también del paisaje urbano, desmoronado tras ser sacudido por la violencia. No llega a ser una poética de la ruina, aunque el resultado estético de sus imágenes pueda mostrar aspectos plásticos atractivos, ya que los acontecimientos que las han provocado remiten a tragedias ya conocidas (aunque sea de pasada) a través de los medios de comunicación.

 

El monopolio de la información recibida, sobre todo de hechos muy distantes, impide que se contrasten. Los afectados no tienen voz y las imágenes son sólo parciales. El artista, al servicio sólo de sus objetivos, actúa dando otras voces y otras miradas distintas a las ya conocidas, tratando así de completar una realidad que es siempre múltiple.

 

El arte como denuncia frente a la manipulación de los medios al servicio del poder es uno de los temas recurrentes en el arte contemporáneo; no sólo se utilizan reveladoras imágenes manipuladas, sino que también se actúa como cronista. El fotoperiodismo elevó este registro a categoría artística, y es esta actitud la que ahora retoma, consciente desde el principio, Richard Mosse.

 

Este tipo de propuestas actualizan la labor del artista como testigo incómodo de la realidad. Los instrumentos han cambiado y ya no son los pinceles los que proponen retratos sarcásticos de la realeza o de las costumbres de sus convecinos, sino la fotografía y el vídeo los que dirigen la mirada crítica al entorno. Si antes se ironizaba sobre la sociedad a la que pertenecía el artista, en la que él mismo estaba inmerso, la reducción del mundo a aldea global permite ahora que dirija su mirada hacia ámbitos que aunque le quedan muy lejos, no le son en absoluto ajenos. Son las mismas localizaciones que merecen atención en las noticias, pero las versiones no son las mismas.

 

De este modo se convierte en reportero y acude él mismo a lugares en conflicto. Este activismo cercano al periodista gráfico le valió inicialmente la reprobación de los profesores de la prestigiosa Goldsmiths University, (en la que también se formó el controvertido colectivo de los Young British Artists), pero la selección en 2005 por Bloomberg New Contemporaries como uno de los mejores artistas emergentes, ha reconsiderado y respaldado esta mirada crítica y plural.